Ir al contenido principal

Perfección - Excelencia

Respirar es algo que hacemos desde nuestro nacimiento, lo hacemos a cada rato, todos los días y permanentemente. Se suele decir que cuanto más veces hacés algo, mejor lo llegás a hacer. No obstante cuantos de nosotros podemos decir y/o asegurar, respirando constantemente todos los días, que respiramos excelentemente bien. ¿Necesitamos respirar excelentemente bien? O con respirar bien o muy bien nos resulta suficiente para desenvolvernos en la vida y hacer todo lo que necesitamos y queremos hacer.
Digo esto porque noto que hay una exacerbación en la necesidad de ser sobresaliente en las cosas. No nos alcanza en ciertos ámbitos con ser buenos o muy buenos. Tenemos que ser los mejores. Tenemos, por fuerza, que destacarnos del resto, que lo hace solamente muy bien y estar por encima de ellos. Incluso en actividades que realmente no nos interesan tanto o que no tienen tanta importancia como para necesitar esa perfección. Por eso creo que en este punto la necesidad de sobresalir, haciendo las cosas perfectas, sin preguntarnos el por qué, se convierte en un mecanismo de defensa, en un grito desesperado para recibir la atención de los demás. En este punto los invito a preguntarse entonces, por qué corremos y nos desvivimos por hacer las cosas de manera sobresaliente, inmaculada, perfecta y por qué esto, que en principio sería algo bueno, nos enfrenta, a veces de mal modo, con aquellos que nada más hacen las cosas muy bien. ¿Porque hacerlo perfecto es el único modo en el que debe ser hecho, por nosotros, por los demás, o por qué?

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Más seguridad o menos criminalidad?

Me llama la atención que esté tan naturalizado el reclamar más seguridad. ¿No deberíamos también, reclamar y esforzarnos en pos de que haya menos criminalidad? ¿A caso, exigir sólo más seguridad no es poner un balde debajo de una gotera? Algo que parece funcionar durante un tiempo, pero si no arreglamos el origen del problema, el balde eventualmente se va a rebalsar y vamos a estar peor que cuando empezamos.

El primer show del Caesar Circus

Sólo los miembros más antiguos del Caesar Circus recordamos aquella primera función. En ese entonces contábamos con pocos recursos, habíamos logrado reunir algunas “atracciones”: seis enanos malabaristas, un payaso, dos caballos. Uno de esos dos caballos era apenas un pony, así que le dimos un aire más despampanante y exótico, al presentarlo como un fenómeno traído desde la legendaria y misteriosa China: el  único y majestuoso caballo bonsái. Pero a pesar de esto necesitábamos una atracción para el cierre, algo que fuera realmente consagratorio. De modo que nos fuimos a beber unas copas a una cantina cercana, nos acodamos en la barra y conversamos del tema.

Se robaron todo

La frase “se robaron todo” es una construcción que ofrece dos posibilidades: aceptarla tal cual es o rechazarla por lo que es: una frase que no admite su propio análisis. Esta frase no nos aporta datos. El inventario de elementos que supuestamente se han robado, va metido de modo subrepticio en ese absoluto e incomprobable “todo”. Es creer o reventar. Es aceptar o rechazar. El que dice: porque “se robaron todo” No quiere que pienses, quiere generarte un impa cto, que aceptes su postulado como verdadero, que lo incorpores, que te convenzas, que te indignes ante tamaña tropelía. Una vez indignado vas a necesitar contarle a alguien más, que comparta tu estupefacción ante eso terrible que te dijeron, que escuchaste: “se robaron todo”. Y abstraído en alertar a la mayor cantidad de personas, acerca de que “se robaron todo”, cuentan con que te olvides de pensar, de cuestionarte, de indagar. Porque haciendo esto vas a aprender y a descubrir cosas mucho más importantes que repetir “se r...