La frase “se robaron todo” es una construcción que ofrece dos posibilidades: aceptarla tal cual es o rechazarla por lo que es: una frase que no admite su propio análisis. Esta frase no nos aporta datos. El inventario de elementos que supuestamente se han robado, va metido de modo subrepticio en ese absoluto e incomprobable “todo”. Es creer o reventar. Es aceptar o rechazar. El que dice: porque “se robaron todo” No quiere que pienses, quiere generarte un impacto, que aceptes su postulado como verdadero, que lo incorpores, que te convenzas, que te indignes ante tamaña tropelía. Una vez indignado vas a necesitar contarle a alguien más, que comparta tu estupefacción ante eso terrible que te dijeron, que escuchaste: “se robaron todo”. Y abstraído en alertar a la mayor cantidad de personas, acerca de que “se robaron todo”, cuentan con que te olvides de pensar, de cuestionarte, de indagar. Porque haciendo esto vas a aprender y a descubrir cosas mucho más importantes que repetir “se robaron todo”.
Me llama la atención que esté tan naturalizado el reclamar más seguridad. ¿No deberíamos también, reclamar y esforzarnos en pos de que haya menos criminalidad? ¿A caso, exigir sólo más seguridad no es poner un balde debajo de una gotera? Algo que parece funcionar durante un tiempo, pero si no arreglamos el origen del problema, el balde eventualmente se va a rebalsar y vamos a estar peor que cuando empezamos.

Comentarios
Publicar un comentario